Esta guía es para entrenadores y cuerpos técnicos de equipos de competición (primeros equipos, categorías semiprofesionales y canteras de élite) que tienen un jugador con talento que juega para él.
Todos los entrenadores han tenido uno. El jugador que recibe, agacha la cabeza y no la levanta hasta que ha tirado, la ha perdido o se ha quedado sin campo. Los compañeros dejan de desmarcarse. En el vestuario empiezan los comentarios. Y tú no sabes si sentarlo o construir el equipo a su alrededor.
Antes de hacer ninguna de las dos cosas, para un momento. “Chupón” suele ser un mal diagnóstico, y la solución depende de lo que está pasando de verdad.
Primero: ¿de verdad es egoísmo?
Detrás de la misma etiqueta se esconden dos jugadores muy distintos.
El regateador. Conduce demasiado, intenta superar a un rival de más y casi no pasa. Pero se esfuerza, baja a defender y celebra los goles de los compañeros. Normalmente es un problema de toma de decisiones, no de actitud.
El individualista. Se la queda y además se enfada cuando le cambian, culpa a los compañeros, no defiende y solo se enciende cuando puede marcar. Esto es un problema de ego y responsabilidad.
El primero necesita que le entrenes. El segundo necesita que le entrenes y normas claras. Confundirlos es la forma de apagar a un jugador creativo o de tolerar a uno tóxico.
El contexto cambia el enfoque
| Contexto | Qué suele significar “no pasar” | Qué hacer |
|---|---|---|
| Cantera de élite | Un talento al que siempre se le ha premiado por resolver solo. | Enseñarle cuándo regatear y cuándo combinar; hacer visibles y valorar las asistencias. |
| Fútbol senior (Tercera RFEF, Segunda RFEF…) | A menudo el mejor jugador tirando de un equipo más débil, o protegiendo su estatus. | Conversación individual, rol claro y las mismas normas que los demás. |
| Profesional | Entran en juego contratos, estadísticas, imagen y el siguiente fichaje. | Conectar el juego colectivo con sus intereses: las ocasiones creadas, la presión y los pases clave también los miran los scouts. |
En cualquier nivel, la pregunta es la misma: ¿elige mal o se elige a sí mismo?
No mates el regate
El fútbol de alto rendimiento necesita jugadores capaces de superar a un rival. El objetivo no es que deje de regatear, sino enseñarle cuándo regatear y cuándo pasar.
Un principio sencillo que usan muchos clubes: riesgo en el último tercio, sencillez bajo presión en campo propio. Libertad donde ayuda al equipo y responsabilidad donde perder el balón le hace daño.
Paso 1: revisa qué premia su entorno
Antes de hablar con el jugador, mira el sistema que lo rodea:
- ¿A quién se felicita tras el partido: al goleador o al que dio el pase antes de la asistencia?
- ¿De qué le hablan el club, la prensa, su agente o su familia? Casi siempre, de goles.
- ¿Su contrato, sus primas o su próximo fichaje dependen de números individuales?
Si todo a su alrededor premia la producción individual, un jugador que tira en cada jugada está haciendo exactamente lo que le han enseñado.
Paso 2: habla con él en privado
Nunca delante del grupo. Breve y concreto:
- Empieza por lo que hace bien. “Eres el jugador de esta plantilla que puede romper una defensa él solo.”
- Describe la conducta, no a la persona. “Tres veces en el último partido tenías a un compañero solo en el área y te la quedaste.” No “eres un chupón”.
- Explica el efecto en el equipo, y en él. “Cuando pasa eso, tus compañeros dejan de desmarcarse para ti, y luego no tienes a nadie cuando de verdad lo necesitas.”
- Pregunta, no solo ordenes. “¿Qué ves cuando tienes el balón ahí?” Muchos jugadores, sinceramente, no ven al compañero libre, y eso es información útil.
- Acordad una sola cosa. “En nuestro campo, bajo presión, quiero la opción sencilla. En el último tercio tienes libertad.”
Paso 3: dale responsabilidad, no solo restricciones
Los jugadores con mucho ego responden mucho mejor a una responsabilidad que a un límite:
- Hazle responsable de generar. “Tu tarea esta semana: crear tres ocasiones para tus compañeros.”
- Inclúyelo en el grupo de líderes, con una tarea real: marcar el nivel en los ejercicios de presión o integrar a un fichaje. Un liderazgo que depende de ayudar a los demás cambia la conducta muy rápido.
- Usa su ambición. Enséñale los datos y los vídeos que miran los grandes clubes: ocasiones creadas, pases progresivos, trabajo sin balón.
Paso 4: diseña entrenamientos donde pasar sea lo inteligente
No hace falta gritar “¡pásala!” si el propio juego premia el pase. Reglas para juegos reducidos:
- La asistencia vale doble. El gol vale 1 y el pase de gol vale 2.
- Todos tienen que tocarla. El gol solo vale si todos los jugadores de campo han tocado el balón en esa posesión.
- Zonas de regate. Solo se puede regatear en el último tercio; en el resto, máximo dos o tres toques.
- Rondos en superioridad. 5 contra 2 o 6 contra 3, donde quedarse el balón es la forma más fácil de perderlo.
Después, pregunta: “¿Por qué marcábamos más cuando el balón circulaba?”. Que lo descubran ellos.
Paso 5: las mismas normas para todos
Si además se salta las normas del equipo (no defiende, culpa a los compañeros, se enfada a la vista de todos cuando le cambian), trátalo por separado del regate y aplícale las mismas consecuencias que a cualquier otro.
Aquí es donde fallan muchos cuerpos técnicos. El individualista suele ser el mejor jugador, y dejarlo pasar parece lo más seguro para el resultado. Pero el vestuario está mirando. Si las normas no valen para tu mejor jugador, no valen para nadie.
Paso 6: gestiona su entorno
La presión muchas veces viene de fuera del club: familia, agentes, redes sociales. No puedes controlarlos, pero sí puedes:
- Ser claro con el jugador sobre lo que el club valora y por qué.
- Mantener un mensaje coherente con su entorno (la familia en la cantera, el agente en el fútbol senior).
Cómo saber si está funcionando
No buscas un jugador que de repente pase todos los balones. Buscas esto:
- Levanta la cabeza antes de decidir.
- Elige la opción sencilla cuando le presionan en campo propio.
- Celebra las asistencias, las suyas y las de los demás.
- Sus compañeros vuelven a desmarcarse para él.
Esa última es la señal de verdad. Cuando los compañeros confían en que el balón puede llegar, todo el equipo juega distinto.
Preguntas frecuentes
¿Debo sentar a un jugador individualista? No por regatear demasiado: eso es un problema de entrenamiento, así que entrénalo. Sentarlo tiene sentido cuando se salta una y otra vez las normas del equipo después de haber hablado con él, igual que harías con cualquier otro.
¿Y si es mucho mejor que sus compañeros? Pasa, y a veces regatear es de verdad la mejor opción porque no hay pases. Súbele la exigencia: que entrene con un nivel superior cuando sea posible, o ponle restricciones (pierna mala, dos toques) que le obliguen a apoyarse en sus compañeros.
¿Cuánto tarda en cambiar? La mayoría responde en pocas semanas si la conversación, el diseño de los entrenamientos y las normas van en la misma dirección. Si solo haces una de las tres cosas, tarda mucho más.
Si eres jugador y te has visto reflejado, el Test 11X para jugadores te dirá por dónde empezar.